En época de crisis, ya se sabe, conservadurismo al canto. La única receta nueva de los blancos en Pucela fue defender en campo propio con las líneas más juntas. Schuster salió con la idea de empatar por encima de cualquier otra consideración y perdió. Su tropa destiló otra dosis más de impotencia con una alineación en la que el alemán sacrificó a Sneijder para meter a un Javi García que no aportó nada. Precisamente fue Sneijder su jugador más entonado cuando el Madrid se puso a jugar un rato al caer ya 1-0. El Valladolid cedió el mando y el terreno y a punto estuvo de perder el botín cuando Raúl devolvió el regalo que le había mandado Borja. Ahora toca el estilo conservador ¿Quién era el pez gordo y el chico? En época de verlas tiesas, Schuster tiró por el camino de mantener la portería a cero. Y ni por esas que tampoco. Sin balón no hay autoridad posible. Prefirió al canterano Javi García -insultancial en su estreno- que Sneijder, del que tuvo que tirar en la segunda parte cuando ya se palmaba tras 60 minutos de feismo. Jugar como equipo menor, y lanzar algún anzuelo para las arrancada de Higuaín o las pillerías de Raúl. A rezar dos 'padrenuestros' en ataque. En defensa, todos juntitos.
El grupo blanco jugó tan horrorosamente mal como siempre, sólo que esta vez se juntaron con todos los elementos defendiendo en campo propio, muy ordenaditos, que así parece que se ven menos los defectos. El poco peligro que creo el Valladolid en los primeros 45 minutos les vino por algún fallo en cadena de la defensa en un córner -Marcelo salvó bajo palos un cabezazo de García Calvo-, por errores en la entrega en territorio sensible, o en los habituales despistes por el costado del 'desnortado' Marcelo, al que bien haría Schuster en regalarle una brújula para que no se pierda en tantas naderías.
La segunda mitad se dio de bruces con la realidad de un gol en contra en una jugada en la que Pedró León le hizo un roto a Heinze. Últimamente el argentino se traga demasiados amagos que cuestan muy caro a su equipo. Canobbio conectó en la frontal del área chica un zurdazo imparable para Casillas. Poco plan había sino el canjear holandés por holandés. Van Der Vaart, tan poco participativo como siempre- dejó su sitio a Sneijder, que aumentó las mortecinas pulsaciones en ataque de su equipo.












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