
Un avión de Spanair se ha salido de la pista cuando se disponía a despegar en el aeropuerto de Madrid-Barajas y ha terminado estrellándose y provocando un incendio. La nave (vuelo JK 5022) se dirigía a Las Palmas de Gran Canaria y en el momento del siniestro viajaban a bordo 164 pasajeros, dos de ellos bebés, y 7 tripulantes. Se cree que la cifra de muertos superará ampliamente el centenar de víctimas. De momento sólo hay 19 supervivientes por lo que se calcula que 152 personas podrían haber perdido la vida.
La nave tenía prevista la salida a las 13.00 horas pero un "fallo técnico" la retrasó una hora. Según explica la web microsiervos.com, al parecer los pilotos detectaron algún problema en el primer intento de despegue y tras revisar la aeronave volvieron a la pista. El accidente se produjo poco antes de las 14.30 horas en el área de despegue del aeropuerto madrileño que se encuentra cerca del satélite de la Terminal 4.
Según el jefe del operativo sanitario y subdirector del SAMUR, Ervigio Corral, los equipos de rescate no albergan muchas esperanzas de encontrar a más supervivientes entre los restos del avión estrellado. Tal y como ha explicado, excepto por la cola, apenas podían reconocerse los rastros del avión y del fuselaje y el panorama era "desolador". Los tripulantes que han sobrevivido han sido encontrados cerca de un riachuelo. El avión siniestrado es un MD -82 con capacidad para 170 pasajeros. Se trata de un birreactor de distancias medias con los motores al lado de la cola y una longitud de unos 45 metros. El director comercial corporativo de Spanair, Sergio Allard, ha informado de que tenía 15 años de antigüedad y que llevaba 9 volando en la compañía.
Además, ha contado que la nave pasó su última revisión el 24 de enero, y que desde esa fecha no se ha registrado ninguna incidencia en la misma. La edad media de los aparatos de la compañía, que es la encargada de supervisar su mantenimiento, es de 13 años. Según parece, a lo largo de este año la compañía tenía previsto deshacerse de 15 aviones como éste por razones de eficiencia aunque finalmente el plan se retrasó.
Nada más conocerse la noticia del siniestro empezaron a llegar a la T-4 los familiares de los pasajeros. Sus rostros estaban desencajados y estaban muy confundidos porque apenas tenían información de lo ocurrido. Poco a poco han ido entrando en la carpa instalada por Cruz Roja donde se les ha suministrado apoyo psicológico y donde está previsto que se les comunique la situación de los pasajeros. También el personal de AENA, encargado de atender a los familiares, mostraba claros síntomas de nerviosismo.
Como también ha ocurrido en Gran Canaria donde acudieron alrededor de medio centenar de familiares para conocer el estado de sus allegados. Hasta el momento, se sabe que sólo 19 de los pasajeros han sobrevivido, de los cuales, sólo 11 han sido identificados hasta el momento. Ocho se encuentran en estado crítico. Al Hospital Universitario de La Paz, el que más heridos ha recibido, han sido trasladadas once personas. Tres de ellas presentaban quemaduras en más del 80% de su cuerpo y han sido ingresadas en la Unidad de Quemados. Al menos otras tres se encuentran en estado estable.
En este centro se ha puesto en marcha un protocolo especial de actuación y se ha reforzado el personal de Urgencias, derivando especialistas y personal de enfermería de otras unidades. En el salón de actos del hospital se ha habilitado un servicio de atención con atención psicológica a los familiares de las víctimas. El resto de heridos se han repartido entre el 12 de octubre, el Infanta Sofía, el Niño Jesús y el Princesa. Los más graves permanecen en el hospital de campaña que se ha instalado en el aeropuerto.
AENA ha informado que está previsto que los cadáveres sean trasladados al recinto ferial de IFEMA. Inicialmente había habilitado la nave que usan los encargados de las señales y en la que había vehículos, para acoger los cadáveres, pero finalmente se ha decidido trasladarlos al recinto ferial.
La nave tenía prevista la salida a las 13.00 horas pero un "fallo técnico" la retrasó una hora. Según explica la web microsiervos.com, al parecer los pilotos detectaron algún problema en el primer intento de despegue y tras revisar la aeronave volvieron a la pista. El accidente se produjo poco antes de las 14.30 horas en el área de despegue del aeropuerto madrileño que se encuentra cerca del satélite de la Terminal 4.
Según el jefe del operativo sanitario y subdirector del SAMUR, Ervigio Corral, los equipos de rescate no albergan muchas esperanzas de encontrar a más supervivientes entre los restos del avión estrellado. Tal y como ha explicado, excepto por la cola, apenas podían reconocerse los rastros del avión y del fuselaje y el panorama era "desolador". Los tripulantes que han sobrevivido han sido encontrados cerca de un riachuelo. El avión siniestrado es un MD -82 con capacidad para 170 pasajeros. Se trata de un birreactor de distancias medias con los motores al lado de la cola y una longitud de unos 45 metros. El director comercial corporativo de Spanair, Sergio Allard, ha informado de que tenía 15 años de antigüedad y que llevaba 9 volando en la compañía.
Además, ha contado que la nave pasó su última revisión el 24 de enero, y que desde esa fecha no se ha registrado ninguna incidencia en la misma. La edad media de los aparatos de la compañía, que es la encargada de supervisar su mantenimiento, es de 13 años. Según parece, a lo largo de este año la compañía tenía previsto deshacerse de 15 aviones como éste por razones de eficiencia aunque finalmente el plan se retrasó.
Nada más conocerse la noticia del siniestro empezaron a llegar a la T-4 los familiares de los pasajeros. Sus rostros estaban desencajados y estaban muy confundidos porque apenas tenían información de lo ocurrido. Poco a poco han ido entrando en la carpa instalada por Cruz Roja donde se les ha suministrado apoyo psicológico y donde está previsto que se les comunique la situación de los pasajeros. También el personal de AENA, encargado de atender a los familiares, mostraba claros síntomas de nerviosismo.
Como también ha ocurrido en Gran Canaria donde acudieron alrededor de medio centenar de familiares para conocer el estado de sus allegados. Hasta el momento, se sabe que sólo 19 de los pasajeros han sobrevivido, de los cuales, sólo 11 han sido identificados hasta el momento. Ocho se encuentran en estado crítico. Al Hospital Universitario de La Paz, el que más heridos ha recibido, han sido trasladadas once personas. Tres de ellas presentaban quemaduras en más del 80% de su cuerpo y han sido ingresadas en la Unidad de Quemados. Al menos otras tres se encuentran en estado estable.
En este centro se ha puesto en marcha un protocolo especial de actuación y se ha reforzado el personal de Urgencias, derivando especialistas y personal de enfermería de otras unidades. En el salón de actos del hospital se ha habilitado un servicio de atención con atención psicológica a los familiares de las víctimas. El resto de heridos se han repartido entre el 12 de octubre, el Infanta Sofía, el Niño Jesús y el Princesa. Los más graves permanecen en el hospital de campaña que se ha instalado en el aeropuerto.
AENA ha informado que está previsto que los cadáveres sean trasladados al recinto ferial de IFEMA. Inicialmente había habilitado la nave que usan los encargados de las señales y en la que había vehículos, para acoger los cadáveres, pero finalmente se ha decidido trasladarlos al recinto ferial.













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