La colombiana Shakira se convirtió en la indiscutible reina de la noche, con una trepidante actuación que cautivó a los 75.000 espectadores en la Ciudad del Rock de la localidad madrileña de Arganda del Rey.
Shakira cerró la tercera jornada del festival con un concierto en el que desde el principio, con el tema "Te dejo Madrid", se metió en el bolsillo al público, al que saludó al grito de "¡Buenas noches, campeones de Europa!", aludiendo al reciente éxito de la selección española de fútbol.
Antes había pasado por el escenario central de Rock in Río la esperada Amy Winehouse, cuyo primer concierto en España había mantenido en vilo al público por los serios problemas de salud de la cantante, hospitalizada en las últimas semanas por una enfermedad pulmonar causada por el consumo de "crack" y de tabaco.
Winehouse llegó a Rock in Rio en un precario estado de salud y el público, que no esperaba grandes logros musicales y al que el errático comportamiento de la cantante provoca morbo, no se sintió defraudado por el concierto, a pesar de la deteriorada voz de la intérprete, que hasta no hace mucho era espectacular.
Vestida con un minúsculo vestido amarillo, la cantante británica comenzó su actuación con "Adicted" y a la tercera canción ya había apurado su primera copa y se había quitado sus altos zapatos de tacón con los que había dado algún traspié en el escenario.
Winehouse, de 24 años, tuvo que apoyarse en sus nueve eficaces músicos, especialmente en los dos coristas, para llegar hasta el final del concierto, en el que repasó su exitoso segundo álbum, "Back to black", y añadió versiones de Sam Cooke -"Cupid"- y The Specials -"A message for you Rudy"-.
Pasada la medianoche Shakira salió al escenario para conquistar Rock in Río con sus movimientos de caderas y la explosión de su repertorio, que el público coreó de principio a fin en temas como "Inevitable", "Si te vas" o "La Tortura", salpicados de toques de reggaeton y dance jamaicano e interpretados con un derroche de sensualidad.
La cantante colombiana salió al escenario vestida con un chaleco de generoso escote y puso en danza a los espectadores durante más de una hora, con una sucesión de temas entre los que incluyó dos en inglés, entre ellos, "Hips don't lie", con el que cerró su actuación cerca de las dos de la mañana.
Shakira cerró la tercera jornada del festival con un concierto en el que desde el principio, con el tema "Te dejo Madrid", se metió en el bolsillo al público, al que saludó al grito de "¡Buenas noches, campeones de Europa!", aludiendo al reciente éxito de la selección española de fútbol.
Antes había pasado por el escenario central de Rock in Río la esperada Amy Winehouse, cuyo primer concierto en España había mantenido en vilo al público por los serios problemas de salud de la cantante, hospitalizada en las últimas semanas por una enfermedad pulmonar causada por el consumo de "crack" y de tabaco.
Winehouse llegó a Rock in Rio en un precario estado de salud y el público, que no esperaba grandes logros musicales y al que el errático comportamiento de la cantante provoca morbo, no se sintió defraudado por el concierto, a pesar de la deteriorada voz de la intérprete, que hasta no hace mucho era espectacular.
Vestida con un minúsculo vestido amarillo, la cantante británica comenzó su actuación con "Adicted" y a la tercera canción ya había apurado su primera copa y se había quitado sus altos zapatos de tacón con los que había dado algún traspié en el escenario.
Winehouse, de 24 años, tuvo que apoyarse en sus nueve eficaces músicos, especialmente en los dos coristas, para llegar hasta el final del concierto, en el que repasó su exitoso segundo álbum, "Back to black", y añadió versiones de Sam Cooke -"Cupid"- y The Specials -"A message for you Rudy"-.
Pasada la medianoche Shakira salió al escenario para conquistar Rock in Río con sus movimientos de caderas y la explosión de su repertorio, que el público coreó de principio a fin en temas como "Inevitable", "Si te vas" o "La Tortura", salpicados de toques de reggaeton y dance jamaicano e interpretados con un derroche de sensualidad.
La cantante colombiana salió al escenario vestida con un chaleco de generoso escote y puso en danza a los espectadores durante más de una hora, con una sucesión de temas entre los que incluyó dos en inglés, entre ellos, "Hips don't lie", con el que cerró su actuación cerca de las dos de la mañana.














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